Es alarmante la cantidad de mujeres solteras que están involucradas con hombres casados. ¿Por qué muchas se enamoran de alguien prohibido?

Es cierto que tener un amante tiene algunos puntos positivos, pues no tienes que preocuparte por cocinar, lavar, ni planchar. Además disfrutas los regalos y los buenos momentos. Sin embargo, estos beneficios no llenan el vacío que se siente en este tipo de relación. Por ejemplo, quizás no tienes que guisar diario, pero tampoco recibes el primer beso del año. No tienes que hacer milagros con el presupuesto familiar, pero tampoco tienes en casa a alguien con quien compartir tu día. Y tal vez utilizas la mejor lencería, pero desconoces lo cómodo que son las viejas camisetas de él para dormir.

El sentimiento de devoción que toda mujer anhela tener con su pareja nace de los momentos especiales que compartan, tanto los de regocijo como los de dolor. Con un casado no podrás vivirlos porque cuando recibas buenas noticias, tendrás que aceptar que no es el momento propicio para contárselas, y en situaciones de tristeza tampoco esperes contar con su apoyo porque él tiene que llegar temprano a su casa. Las tres o cuatro horitas del encuentro semanal con un amante no son suficientes para cimentar el verdadero amor.

Con un hombre casado nunca llegas a sentirte realmente amada, protegida y respetada. ¡Es imposible experimentarlo con alguien que te comparte con otra!

Una mujer que se involucra con un casado generalmente sufre de baja autoestima. Ella cree que no puede conseguir algo mejor y por eso se conforma con un hombre que le ofrece muy poco. Tú mereces ser la única. Nunca es tarde para exigir en tu vida a alguien que piense que eres irremplazable y no pueda imaginar vivir sin ti. No te conviertas en plato de segunda mesa, ¡es mejor ser el banquete completo!

Para mas consejos visita mi página: www.MariaMarin.com