
Hoy visité a una gran amiga después de un mes de dar a luz a su primer hijo. "Fue una gran experiencia" me comenta, pero estoy exhausta". La note con cierto remordimiento por decir esa frase y de ahí se desató una gran conversación.
Además de verse demacrada y muy cansada, ella comenta que ha sido lo mejor que le ha pasado en la vida. Sin embargo admite que es una tarea muy pesada y que nadie te dice todo lo que ocurrirá después del parto.
Efectivamente, creo que nadie nos prepara para las noches de desvelo, de una inmensa angustia a lo desconocido y a la sensación que te produce que un pequeñito tan indefenso dependa de ti para sobrevivir. Un bebé es totalmente un misterio en el sentido de que no sabemos que es lo que siente, que es lo que quiere cuando llora, que le cambies el pañal o si llora de hambre o de algún dolor o simplemente porque quiere un apapacho de su mamá. Cuando va pasando el tiempo, vas aprendiendo a conocerlo, a saber cuales son sus necesidades a través del timbre de su llanto, es impresionante la manera en como te conectas con él para adivinar su pensamiento. Te recomiendo que pongas especial cuidado para no sobre protegerlo, pues la línea entre el cuidado y la sobreprotección es muy delgada.
Como ya lo habíamos mencionado con anterioridad, una madre esta llena de miedos, sacrificios, satisfacciones y muchas emociones que pueden encontrarse unas con otras sin estar relacionadas necesariamente. Pensar en su futuro es bueno, siempre y cuando sea lo más positivo que puedas. No esperes mucho de aquellos planes que tienes para él o ella, porque finalmente hará lo que su inteligencia y corazón le dicten. Mientras aliméntalo con tu cariño y siembra semillitas de valores y principios en cada experiencia que tengas, eso le dará las bases para ser un@ gran ser humano.
Tu naturaleza es ser madre y tu insitinto lo protege, que tu sabiduría lo guíe y tu amor lo reconforte siempre.




