Cuando vivimos una dificultad y sentimos una emoción negativa, como: preocupación, miedo, dolor, ira, etc., nuestros músculos tienden a contraerse de manera natural. Quizá contraemos la boca, o la frente, los hombros, los puños, el cuello... no sé... cada quien contrae diferentes grupos de músculos...

Y, aunque no nos demos cuenta, nuestros músculos internos e involuntarios como los músculos del estómago, los intestinos, el corazón o el útero también se contraen con las sensaciones desagradables. Lo malo es que no nos damos cuenta inmediatamente y no podemos controlarlos, pero seguramente sabrás cuáles son los que tú contraes con mayor frecuencia si en general padeces gastritis, colitis, cólicos o problemas cardiacos... Estos padecimientos nos ayudan a identificar en qué órgano estamos concentrando nuestras emociones negativas...

Terapias contra la ansiedad

    Por Maria Elba Morales

    Aromaterapia
    Existen aromas que de inmediato despiertan en la memoria momentos pasados, recuerdo de personas y emociones casi olvidadas. Esto ocurre porque el sistema olfativo está directamente relacionado con el área del cerebro que controla la memoria y las emociones. Bajo este principio, la aromaterapia se vale de los olores de la naturaleza para producir efectos positivos en el organismo. Para calmar la ansiedad y el estrés se utilizan aceites de manzanilla, albahaca, lavanda, jazmín y mandarina, entre otros. Estos pueden inhalarse, colocarse en baños de inmersión, o utilizarse para masajes.

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    Masajes
    Para esa espalda adolorida debido a tanta tensión, un masaje puede resultar fabuloso. Pero cuando se llega a un estado de ansiedad, los músculos de la espalda no son los únicos afectados. Si pruebas darte un masaje en el rostro o en las manos, descubrirás con asombro cuánta tensión se acumula en los lugares menos imaginados. El masaje actúa en las terminaciones nerviosas, generando relajación y hasta un efecto sedante en la persona.

    Meditación
    Se trata de concentrar toda la atención sobre un objeto externo, un pensamiento, o la propia conciencia. Hay muchas técnicas, pero en general todas se caracterizan por hacer que la persona se conecte con el momento presente y sea capaz de dejar pasar sus pensamientos sin recrearse en ellos. La búsqueda final es el logro de un estado de paz interior, para lo que se necesita una práctica constante. En todo caso, desde la primera vez que medites, podrás notar cambios positivos en ti.

    Musicoterapia
    Investigaciones realizadas por la Escuela de Música de Berklee, revelan que las melodías suaves pueden llegar a calmar la ansiedad, desacelerando el ritmo cardíaco y bajando la presión arterial. Lo que se recomienda es escoger una pieza musical que te guste y te relaje, preferiblemente suave, y que la escuches durante 10 minutos todos los días. Esto debes hacerlo en una posición en que sientas comodidad y puedes combinarlo con técnicas de visualización para calmarte aún más.

    Respiración
    Hay que respirar para calmar la ansiedad. Puede ser que te suene obvio pero este es el primer paso a seguir para relajarte, especialmente si te sientes a punto de estallar. Con el estrés diario, la respiración se vuelve más corta y rápida sin darnos cuenta. Por eso es recomendable tomarse al menos 5 minutos cada día para respirar profundo, verás lo bien que te vas a sentir.

    Risoterapia
    Una buena carcajada puede llegar a ser mejor terapia que horas de psicoanálisis y esto se debe a que al reír se libera gran cantidad de endorfinas, hormonas responsables de la sensación de bienestar. Por esta sencilla razón es que se creó la risoterapia, que busca, a través de técnicas de expresión corporal, juego, danza y respiración, que las personas se relajen y suelten su mejor risotada. Así se logran eliminar bloqueos emocionales, físicos, mentales y sexuales.

    Tai Chi Chan
    Arte marcial chino orientado hacia la búsqueda de un trabajo interno donde no hay enfrentamientos con otros. Para lograr sus objetivos, sus practicantes realizan secuencias de movimientos donde se combina lentitud, flexibilidad, continuidad, suavidad y firmeza. Los resultados se manifiestan con sentimientos de armonía y serenidad. Eso sí, se requiere de gran paciencia para realizar las secuencias a un ritmo que, comparado con tu día a día, seguramente te parecerá muy lento.

    Yoga
    Una de las características de la ansiedad es la inquietud mental, al estar pensando constantemente qué se tiene que hacer en el futuro o que ocurrió en el pasado. Pues justamente, el yoga lo que busca es que durante el tiempo en que se practique esta disciplina, se esté concentrado únicamente en lo que está pasando en el momento presente, sin que importe lo que se fue o lo que está por venir. Esto se logra a través de técnicas de meditación, respiración y posturas físicas.

    Acupuntura
    Tal vez la idea de tener pequeñas agujas clavadas por todo el cuerpo no suene muy relajante, pero esta técnica de la medicina china tradicional se utiliza actualmente para aliviar dolores y restaurar la salud. Luego de que un especialista te haga un diagnóstico individualizado, insertará agujas en puntos específicos del cuerpo haciendo que se liberen endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad porque alivian el dolor naturalmente y dan sensación de bienestar.

    Autohipnosis
    La autohipnosis es una hipnosis autoinducida lo que te permitirá practicarla cuando lo necesites. Sin embargo, es importante consultar primero con un especialista que te enseñará a realizar esta técnica adecuadamente. Consiste en un estado de trance menos profundo donde la persona se da sugerencias positivas. Ha tenido tan buenos resultados que actualmente se practica en hospitales en todo el mundo.



Lo bueno es que pasa lo mismo cuando aprendemos a relajarnos: Si aprendemos a controlar y relajar nuestros músculos voluntarios (de brazos, piernas, cuello, cara, etc.), ¡nuestros músculos involuntarios se relajan al mismo tiempo: corazón, pulmones, diafragma,...!

De esta manera, al relajar nuestro cuerpo, al meditar, al respirar profundamente con la intención de aflojar nuestros músculos, al tranquilizarnos y soltar las tensiones, o al recibir un masaje, estamos favoreciendo un mejor estado de salud física integral: interna y externa. Al hacerlo, te darás cuenta cómo disminuye tu gastritis, o tu colitis, respirarás mejor, tu corazón funcionará de manera óptima y tú te sentirás mucho más fuerte y sana...

¡así que no pierdas la oportunidad de sentirte mejor!
¡sólo depende de ti!