¿Has notado como a veces cuanto más quieres algo más parece alejarse de ti? Lo mismo da que sea el hombre del que estás perdidamente enamorada o la oferta de trabajo que tanto necesitas.

Lo que ocurre en estas situaciones es que tu ansiedad por obtener el objeto de tu deseo (el hombre o el trabajo) te juega en contra. Es lo opuesto a la llamada ley de atracción de la que tanto se escucha hablar últimamente. La desesperación es la receta para ahuyentar lo que estás buscando.

Habrás visto como los hombres al detectar una mujer desesperada por conquistarlos tienden a huir, ¿verdad? Bueno, los reclutadores y empleadores tienen la misma reacción frente a candidatos que se muestran demasiado ansiosos por obtener un puesto.

Es difícil mantener la cabeza fría cuando llevas meses desempleada y se te están acabando las reservas pero es fundamental luchar contra el impulso que sientes en ese momento de mostrar tu desesperación.

El otro día me contaba una amiga productora televisiva que la llamó un hombre al que había conocido en un evento y que estaba buscando empleo. Le mandó su currículum, luego la llamó, hablaron brevemente y mi amiga le dijo que lo llamaría en unos días. Mii amiga aún no le había regresado la llamada cuando el hombre la llamó por segunda vez y le hizo un planteo del estilo:
"No me llamaste, y me dijiste que me ibas a llamar y no puedes actuar así, yo no necesito el trabajo y tu me dijiste que ..."

Te imaginas cuán lejos llegó el hombre con sus demandas. Pero esta historia no termina aquí. Por casualidad, al día siguiente, el candidato se encontró con mi amiga en otro evento al que ella había concurrido con su asistente, la persona encargada de pasarle los llamados y revisar currículums antes de que mi amiga otorgue una entrevista. El hombre en cuestión cometió su segundo error: no saludó a la asistente a quien había conocido en el mismo evento que a mi amiga, y se concentró en tratar de convencer a mi amiga de sus virtudes. ¿Crees que consiguió algo con esta estrategia?

Es simple ver los errores en los demás y mucho más complicado identificarlos en uno mismo. Por eso te sugiero que leas de nuevo esta historia y pienses en los aspectos de tu carrera que no están funcionando como tu quisieras y te preguntes si estás proyectando tu desesperación. En ese caso, ajusta tu comportamiento para mostrarte profesional y para enfocar tus encuentros, entrevistas, llamados, etc., en el valor que tu aportas y no en cuanto necesitas ese puesto o ese proyecto.

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