¿Te acuerdas de esa película? es la representación de lo que muchas mujeres viven diariamente. Y lo peor es que a veces la realidad supera a cualquier ficción. Si tú eres víctima del maltrato en una relación o de lo que se conoce como violencia doméstica, es hora de que tomes cartas en el asunto.

Esta situación se ha repetido muchas veces: tu esposo, novio o cualquier compañero sentimental, te pide perdón y te jura que nunca más volverá a tratarte mal, a insultarte o a pegarte. Se justifica diciendo que fue un mal momento y se salió de sus casillas. En ocasiones usa frases como "pero es que tú me provocaste" o "es tu culpa" y "me hiciste enojar y no pude controlarme". Cuando el episodio termina, estás asustada y golpeada física y/o psicológicamente. Es inevitable sentir miedo. Su poder de manipulación es tal que hasta llegas a dudar de si sus insultos, golpes o chantajes fueron de verdad y si te los has imaginado. Sin embargo, el miedo sigue ahí y los moretones de la violencia física, te recuerdan que no fue un mal sueño. Si esta situación te suena familiar, es porque estás siendo víctima de violencia doméstica.


La violencia doméstica es más común hacia las mujeres, pero los hombres también son víctimas de estos ataques. Se da en relaciones tanto heterosexuales como homosexuales. El primer paso para salir de esa relación abusiva es reconocer que estás en una. ¿Cómo puedes hacerlo? Aquí hay algunas formas de identificarlas:

* Tu pareja te insulta y te subestima todo el tiempo
* Impide que vayas a trabajar o a la universidad
* Te prohíbe que veas a tu familia y a tus amigos
* Es celoso y te acusa de ser infiel
* Se pone agresivo/a cuando toma alcohol o usa drogas
* Te controla hasta la forma en cómo debes de vestir
* Te amenaza con violencia o con armas
* Te obliga a tener relaciones sexuales
* Te culpa de su comportamiento y te dice que lo mereces
* Te patea, te da puñetazos o reacciona violentamente delante de tus hijos

Tú tienes el poder de parar el círculo vicioso que empieza con amenaza, sigue con golpes o tortura psicológica, disculpas y nuevo comienza de nuevo. Mientras más permanezcas en una relación abusiva, más graves serán las consecuencias para tu autoestima y tu salud en general. Además, muchas veces el daño psicológico y la intimidación son tales, que hasta empiezas a considerar que el abuso y la violencia son tu culpa. Antes de caer en eso, y de justificar los abusos, busca ayuda.

Empieza por contarle a alguien cercano acerca de los abusos: un amigo, un familiar, o a tu doctor. Vas a ver que aunque es difícil y pueda resultarte vergonzoso, el hablar del tema, es a la vez muy alentador y te va a quitar un peso de encima. Vas a encontrar el apoyo que necesitas. Ellos te pueden ayudar a ingeniarte un plan para salir de la situación, a orientarte acerca de ayuda psicológica, etc. Para encontrar ayuda contra la violencia doméstica, puedes llamar también al 911 o a la policía local. Además, existe una línea nacional llamada National Domestic Violence Hotline:800-799-SAFE o 800-799-723 a la que puedes llamar en caso de una crisis o para buscar otros recursos de ayuda, como albergues para mujeres abusadas.

El reconocer que estás en una relación abusiva y que eres víctima de la violencia doméstica puede ser difícil, pero ten siempre en mente que nadie se merece ser maltratado. Y si te quieres a ti misma, tienes el poder de parar esta situación. No dudes en buscar ayuda. Es hora de dejar de dormir con el enemigo.

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