La historia del automovilismo mantuvo a la inventora del limpiaparabrisas en el anonimato durante mucho tiempo. Fue la gran olvidada y no sería hasta principios de los años 90 cuando se revelaría la particular historia de Mary Anderson, inventora del limpiaparabrisas.

En 1900 las mujeres no lo tenían fácil. Requerían que un hombre confiara plenamente en ellas y en sus ideas. Pero Mary Anderson fue una pionera: Se empeñó en patentar la idea con su nombre, y no con el de su marido, hermano o padre como mandaban las normas de la época. Y lo consiguió por si misma en 1905. Hasta en la industria del automóvil tuvo resistencia. Los especialistas rechazaron el invento alegando que el movimiento del limpiaparabrisas distraería a los conductores aumentando los riesgos de accidentes. Excepto un hombre con un agudo olfato: Henry Ford se interesó por el invento e interpretó su utilidad, que probó con los Ford T con parabrisas. A partir de 1908, todos los Ford salieron a la calle con este dispositivo y en 1916 fue un equipamiento estándar en todos los automóviles americanos. Aquí puedes ver todos los modelos actuales de Ford.

Pero Mary no pensaba en el auto cuando inventó el limpiaparabrisas sino en el tren. En un viaje que hizo desde Alabama a Nueva York, notó que durante el trayecto, el conductor paraba continuamente para limpiar la suciedad, hielo y agua acumulados en el parabrisas. En Nueva York, observó lo mismo con los conductores de los pocos autos en circulación. Una mañana dibujó un boceto del dispositivo de limpieza elemental y de vuelta a Alabama, empezó a idear el limpiaparabrisas. Un viaje muy productivo.

Usó una lámina de goma resistente unida a un brazo metálico por medio de resortes. Y a través de una conexión, se las ingenió para poder conectarlo desde el interior haciendo palanca. Al tirar de éstas, las láminas se desplazarían por el vidrio una y otra vez hasta la posición inicial.

Es el limpiaparabrisas que conocemos en la actualidad y difería solo en que el sistema de Anderson tenía un sólo brazo y estaba colocado en el centro del parabrisas.

Primero probó los limpiaparabrisas en un tranvía y lo patentó dos años después mientras todavía estaba probándolos en automóviles. La personalidad de Mary Anderson la llevó a crear ni más ni menos que una pieza imprescindible del auto, algo que tendría que habérsele ocurrido a un hombre...

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