El calcio es un mineral necesario desde antes de nacer, ya que es esencial en la formación de los huesos y dientes del bebé. Durante la infancia permite el crecimiento de la estructura ósea, y aproximadamente a los 35 años los huesos alcanzan su fortaleza y solidez máxima gracias al calcio que han ido acumulando.

En las mujeres, los requerimientos de calcio son mayores durante:

* el embarazo (debido a las necesidades de calcio del futuro bebé),
* la lactancia (ya que la leche materna contiene grandes cantidades de calcio) y
* la menopausia (debido a la disminución de estrógeno, hormona que mantiene el buen estado de huesos, dientes y cabello).

Ya que el 99% del calcio que es almacenado en el sistema óseo podría ser utilizado para estos requerimientos en caso de no consumir lo necesario, así como el 1% que circula en la sangre nutriendo músculos y nervios, y favoreciendo la coagulación.

Por esta razón, durante estas 3 etapas aumenta nuestro riesgo de padecer osteoporosis, lo que puede provocar:

* Debilidad de huesos y músculos, o
* Coagulación deficiente de la sangre (entre otros).

Para evitar la osteoporosis, es recomendable tomar alimentos ricos en calcio, como son: leche,

pescado, legumbres, leguminosas, semillas o frutas, combinados de preferencia con alimentos ricos en vitamina D, ya que ésta favorece su absorción; así como una rutina diaria de ejercicio que del mismo modo permite la fijación de calcio en los huesos.

La osteoporosis ha ido en aumento en los últimos años, siendo mayor el riesgo en las mujeres mayores de 50 años. De hecho, muy probablemente debido a la importancia del tema, el día de hoy, 20 de octubre, celebramos el Día Mundial de la Osteoporosis. ¡Cuidate!