Si te estás preparando para el Día de Acción de Gracias ya sea que vayas a cocinar o simplemente vayas a celebrar y te preocupa lo que vas a comer y el efecto de esa comida en tu peso, aquí te tengo unas recomendaciones prácticas que te pueden ayudar a controlarlo mientras lo disfrutas.

El crecer en los Estados Unidos o vivir en este país, implica adoptar algunas de sus costumbres. Una de ellas, es la celebración del Día de Acción de Gracias, para conmemorar el agradecimiento de los peregrinos o colonizadores ingleses hacia los nativos americanos por haberles enseñado a cosechar y de esa forma, sobrevivir durante el duro invierno. El menú tradicional de Acción de Gracias incluye pavo relleno, pie de calabaza y arándanos. Muchos hispanos hemos adoptado esta costumbre, que se celebra reuniéndose con toda la familia y sobretodo, comiendo mucho.

Los platos tradicionales de este día tienen muchas calorías. Para que te des una idea, luego del festín, puedes haber consumido más de 3,000 calorías provenientes de:

• Carne de pavo blanca u oscura con piel: 450 calorías
• Salsa de arándanos: 200 calorías
• Relleno del pavo con salsa hecha del jugo del pavo: 600 calorías
• Batatas (camotes): 400 calorías
• Cazuela de judías verdes, habichuela o porotos verdes: 190 calorías
• Pie de calabaza con crema: 400 calorías
• Una copa de eggnog (ponche de huevo): 400 calorías
• Pie de nuez con crema: 800 calorías

¿Qué hacer para cuidar la línea ese día? ¿Es posible escapar de estas tentaciones? Una respuesta honesta es: no. Es difícil escapar de las tentaciones. Pero puedes hacer algo al respecto: limitar el tamaño de tus porciones y comer balanceadamente antes del gran festín para que no llegues con mucha hambre y ganas de comerte todo lo que ves.

A continuación encontrarás unos consejos concretos para que disfrutes del Día de Acción de Gracias sin la culpa de haber roto la dieta o atentando contra el esfuerzo que has hecho por mantener tu peso todo el año:

• Si te gusta mucho el pavo, disfrútalo en porciones razonables y cómelo sin la piel. Opta por la carne blanca que tiene menos calorías.
• Si eres tú la que va a cocinar o va a llevar un plato a la casa de la celebración, haz un plato delicioso y sano como verduras salteadas o papas al horno con queso bajo en grasa. Usa aceite de oliva, leche sin grasa, queso bajo en grasa y evita las frituras. Si estás siguiendo una dieta, lleva algo que se acomode a tus necesidades calóricas y nutricionales.
• No tienes que probar todos los platos. Elige inteligentemente.
• Si vas a comer postre, mejor evita el pie de calabaza y el de nuez. Come una fruta cubierta con yogurt, o no comas postre.
• Fíjate bien cuántas bebidas estás tomando. El alcohol añade calorías.
• Cuando termine la cena, evita que la comida esté a la vista y si eres la anfitriona, dale a tus invitados un paquete con la comida que sobró.
• Plantéate expectativas razonables: Un día al año en el que comas así probablemente no va a incidir en tu peso. El problema es que muchas personas empiezan a comer desaforadamente desde el Día de Acción de Gracias hasta que termina el año.

Si piensas en todas las calorías que vas a ingerir y en lo mucho que cuesta quemarlas, tal vez eso te motive. El controlar tus porciones es la clave. Y al día siguiente, considera incrementar tu actividad física. El caminar, correr o jugar en el parque con tus hijos puede ayudarte a compensar.

¡Te deseo un muy feliz Día de Acción de Gracias!

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