Mi sobrinita radió de emoción al encontrar la torre de regalos que Santa Claus le dejó. Al terminar de desenvolver sus presentes, que estaban envuelto en papel con dibujitos de muñecos de nieve, la niña le preguntó a mi hermana: "¿Mami, tú eres Santa Claus? Para evadir la repuesta mi hermana dijo: "¿Cariño, por qué preguntas eso?", y en tono adorable la chiquilla respondió: "!Es que Santa envolvió mis regalos con el mismo papel que tú decoraste los de papi!". Así como mi hermana, muchos padres han sido "víctimas" de esta situación y se han cuestionado: ¿¡Qué digo!?

El debate sobre ocultarle o revelarle a un niño la realidad de Santa Claus es polémico. Muchos piensan que se debe esconder la verdad para no arruinar la fantasía de un niño, y estoy de acuerdo, sin embargo, si ellos preguntan no se les debe mentir.

Hay que considerar que ésta es la primera pregunta trascendental que tu hijo te planteará y si mientes diciéndole: "Santa Claus es real" y sus amiguitos le dicen: "Santa Claus no existe", cuando averigüe la verdad, desconfiará de ti y creerá más en sus amigos que en sus padres. ¿Acaso deseas que alguien en el autobús escolar sea quien le explique a tu hijo las cosas importantes de la vida?

Los niños tienen una imaginación extraordinaria, son capaces de jugar hasta con un amiguito imaginario. Aprovecha ésta imaginación para mantener la ilusión de que Santa Claus existe, pero sin evadir la "realidad". Explícales que los papás colocan los juguetes bajo el árbol, pero en el corazón de cada ser humano existe realmente ese hombre de barba blanca, gorro rojo, mejillas rosadas, lentes diminutos, abdomen abundante y carcajada reconfortante.

Coméntales la trascendencia de la Navidad, la paz que genera al mundo y que cada año todos los adultos jugamos a imaginarnos a ser niños una vez más para recibir a Santa. Además, diles que la auténtica Navidad no radica en quién deja los regalos bajo el árbol, sino en quién tiene la capacidad para sentir en su corazón que Santa existirá dentro de ellos siempre.


Maria Marin es autora de Mujer sin límite.