
Emprender un negocio no tiene por qué ser una experiencia suicida. Cada vez más mujeres están optando por lanzar una empresa propia sin abandonar su empleo actual, al menos durante los meses iniciales.
La pregunta es: ¿cómo hacerlo sin que acabes rendida o simplemente tirando la toalla? Fácil. Empieza poco a poco y organiza tu tiempo inteligentemente.
Existen varias opciones para aquellas personas que buscan ingresar al mundo empresarial sin tener que abandonar la seguridad de su empleo:
1. Invertir en una empresa ya establecida como socio. Echa mano de tus ahorros -si tienes algunos- y ofrece invertir en una empresa de un conocido a la que veas futuro.
2. Adquirir una franquicia. Las franquicias tienen precios que varían enormemente, según el giro y el tipo de negocio, pero te dan la ventaja de que ya vienen con un modelo de negocio estandarizado
3. Iniciar desde cero. Esta puede ser la opción más riesgosa en términos de que no hay nada establecido, pero puedes empezar por algo muy pequeño, dependiendo de cuáles sean tus habilidades.
4. Aportar capital intelectual en una empresa ya establecida como consultora. Si eres muy buena en, digamos idiomas o tecnología, ofrece tus servicios como consultora por varias horas a la semana; usa la experiencia para ver cómo te desempeñas y quizás poco a poco puedas ir dejando tu empleo fijo por una consultoría constante.
No importa cuál de las opciones anteriores elijas; lo más importante es organizar muy bien tu tiempo y tus recursos, pues como sabemos bien "el que mucho abarca, poco aprieta" y uno puede acabar en una situación en la que se busca atender a muchos amos al mismo tiempo quedando mal con todos.
Aquí en Tu Voz nos gustaría conocer tus inquietudes con relación a este tema. ¿Te gustaría iniciar un negocio propio, pero temes abandonar tu empleo? ¿Has detectado algunas áreas en las que piensas que podrías lucirte como empresaria? Cuéntanos tu opinión. Queremos conocerla.










