Siempre pensamos que la única manera que podemos cuidar nuestra salud es tomando medidas drásticas para hacerlo. Por ejemplo, TENEMOS que ir al gimnasio, TENEMOS que cambiar nuestros hábitos alimenticios... grandes sacrificios para ver grandes recompensas, ¿cierto? ¡Falso!

Existen muchas cositas que tú puedes hacer fácil y rápidamente y que, si las haces consistentemente, te ayudarán a cuidar de tu salud.

1. Controla y supervisa tus niveles de vitamina D

La deficiencia de vitamina D es bastante común entre las mujeres, lo cual puede contribuir a una lista extensa de complicaciones de salud: osteoporosis, depresión, diabetes, enfermedades del corazón, Alzheimer's, entre otras. La próxima vez que vayas al médico, pide que te revise los niveles de vitamina D en la sangre y, si presentas niveles bajos, empieza a tomar un suplemento. Luego de varios meses de tomar el suplemento, vuelve a hacerte un examen para revisar si todavía presentas un deficiencia.

2. Haz café en casa
En este espacio ya te hemos dicho lo mucho que puedes ahorrar si decides hacer tu café en casa en vez de ir a comprarlo antes de llegar a la oficina. Pero tus ahorros van más allá de lo económico, también pueden representar ahorros en cuanto a las calorías que consumes. Un café de una cafeteria local puede tener hasta 500 calorías versus un café hecho en casa que, según la base de datos del USDA, tiene solamente ¡8 calorías! ¿Vale la pena, no?

3. ¡No olvides los ejercicios Kegels!
Investigaciones demuestran que 1 de cada 4 mujeres mayores de 18 años sufren de incontinencia urinaria, o perdida de control vesical. Si sufres de esto, no te desesperes ya que existe una solución: fortalecer los músculos de tu área pélvica. Los ejercicios Kegels te pueden ayudar a fortalecer estos músculos, disminuyendo tu incontinencia. Si deseas saber más sobre los ejercicios Kegels, aquí te presento una página muy completa con información detallada.

4. Come cada dos a tres horas al día
¡¿Comer más?! ¡Pero si lo que queremos es perder peso! Pues amigas, aguantar hambre lo único que logrará es enloquecer tu metabolismo y pobablemente darte aún más ganas de comer durante el día. Los nutricionistas recomiendan comer desayuno, almuerzo y comida, más dos pequeñas meriendas. La clave es consumir alimentos BAJOS en calorías, estos te llenarán y te ayudarán a comer menos más tarde en el día. ¿Quieres la receta para perder peso? Te la damos aquí.

5. Duerme en tu ropa de ejercicios
Puede sonar un poco curioso pero encontré este consejito y me parecio importante compartirlo: si siempre tienes la intención de levantarte una hora antes para salir a correr o ir al gimnasio pero a la hora de la verdad nunca te levantas, tu problema puede ser de motivación. Haz que el proceso de salir de casa sea aún más fácil acostándote a dormir con ropa que puedes usar en el gimnasio. Deja tu tenis y sostén cerca de la cama ¡y ya! Estarás lista para salir sin problema.

6. Usa la seda dental

Increíble que algo tan pequeño como la seda dental pueda tener una efecto tan grande en tu salud, pero así es. La seda dental es una de las maneras más sencillas de quitar bacteria de tu cuerpo. Esta placa y bacteria se acumulan en áreas donde tu cepillo de dientes no alcanza a llegar y pueden empezar a dañar el hueso que sostiene los dientes. Si no usas la seda, también estás abriendo la puerta a enfermedades como la gingivitis y, a largo plazo, puede también contribuir a enfermedades del corazón, la diabetes, y demencia.

7. Utiliza un podómetro

Estar consciente de que tan activa eres es un gran incentivo para ser aún más activa. Uitlizar un pequeño podómetro, u aparáto que mide cuántos pasos das en un día, es una excelente manera de saber cuánto caminas y fijárte si es necesario incrementar tu actividad física. Es más, se puede convertir en una gran actividad familiar ya que tus hijos también se entusiasmarán al saber que tienen una meta que alcanzar.

8. Un poco de música clásica
Estudios han mostrado que comer con música clásica te hace comer menos y más despacio. ¿Por qué? Los humanos tendemos a imitar el ritmo de la música que estamos escuchando. La música clásica nos ayuda a comer menos, saborear y disfrutar la comida más y digerir la comida más facilmente.