OK, chicas, agárrense: esta mañana recibí mi factura mensual de T-Mobile -que cada mes es de alrededor de $69- por la fabulosa cantidad de $386.50. Sí, trescientos-ochenta-y-seis dólares y cincuenta centavos. ¿La razón? Pues que usé mi BlackBerry durante unos cuantos días mientras estuve en España el mes pasado. Sabía que usar mi teléfono fuera de EE.UU. sería caro, ¡pero nunca tanto! Y ahora resulta que la mayoría de los cargos vienen del llamado roaming, que es básicamente el uso de un teléfono móvil cuando está fuera de su área de cobertura normal. Esto ya lo sabía, claro, pero no sabía qué tan altos podían ser. (En algunas ocasiones, sólo por prender mi teléfono y descargar varios mensajes, el cargo fue de $40!)
Para que esto no te ocurra (ya que me ocurrió a mi) verfica muy bien con tu proveedor de telefonía celular cuál es tu área de cobertura y en qué momento te quedas en roaming. Esto varía según cada plan y cada proveedor. A veces es una ciudad, una región geográfica y -en algunos planes especiales- hasta varios países. (Verizon tiene un plan celular que abarca México, EE.UU. y Canadá).
Ten en cuenta que cuando estás en roaming, las tarifas aire son mucho más caras que las de tu plan regular, además de que podrías estar recibiendo servicio de otro proveedor (en mi caso, era Movistar en España, pues allá no hay T-Mobile) e incluso pagar tarifas de larga distancia...
Así que ya sabes, si vas a usar tu teléfono fuera de tu área de cobertura, prepárate para una factura nada placentera. O bien, aprende de mis errores, y simplemente no lo hagas!
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