Muchas de las personas que hemos tenido que emigrar hacia el extranjero, lo hemos hecho, en la mayoría de los casos; por cuestiones laborales, afectivas, familiares o simplemente porque vamos en busca de mejores oportunidades. Y valientemente, hemos dejamos atrás a nuestra familia, a nuestros amigos e incluso a nuestra profesión, sin pensar mucho en lo que significaría el proceso de adaptación en otro país. Y es que, en el tiempo que llevo aquí, he escuchado infinidad de veces, decir a varias personas latinas, lo difícil que ha sido para ellas, hacer amigos en Estados Unidos.

Y después de escuchar repetidamente estos comentarios, me quedé pensando en que quizás una de las razones sea, que nuestra manera de expresarnos es completamente diferente a la de los norteamericanos e incluso a la de los europeos. Somos más cálidos, hablamos con la gente, aunque ni la conozcamos, y disfrutamos de estar rodeados todo el tiempo de personas.

La costumbre de hablar y socializar, entonces, es algo que pensamos, es inherente a todo ser humano. Sin embargo, no todos tienen ese "don" de la palabra, lo que significa que si alguna vez alguien no nos habla, no es porque no es tan sociable como nosotros, sino porque tal vez es muy tímido o simplemente creció en una cultura, en donde no se acostumbra a acercarse de repente a un desconocido. Pero al final de cuentas, ¿cómo podemos saber si una persona es amigable o no, si ni siquiera intentamos intercambiar palabra con ella?

Una amiga, de origen latino, quien tiene poco más de un año viviendo aquí, me contó que una de sus amistades, quien lleva más de 5 años en Estados Unidos, le había dicho que el secreto de hacer amigos en un país nuevo, consiste en ser la persona que toma la iniciativa y utiliza el teléfono para sugerir algún buen plan. Y creo que es verdad, la mejor manera de hacer amigos es quitándote la pena y dando el primer paso, ya que como bien me lo dijo una amiga: "If you want to make friends, you have to play the game" ("Si realmente quieres hacer amigos, tienes que entrar en el juego")

Estoy segura de que siempre hay un buen pretexto para comenzar una conversación. Por ejemplo, la otra vez estaba sentada, esperando a pasar a una entrevista de trabajo y, mientras en la sala se respiraba un ambiente tenso y nervioso, el comentario de un simpático joven dominicano, rompió el hielo. Una canción de un conocido cantante latino se escuchaba de fondo y él se puso a cantarla en voz baja, luego se volteó y nos preguntó si la habíamos escuchado antes, y de ahí se generó una conversación muy agradable que nos quitó el estrés a todos los que estábamos esperando pasar a la entrevista.

Así es que ya lo saben, hacer amistades, consiste en llevar a cabo cosas tan simples como iniciar una conversación, mandar un mensaje de celular o hacer una llamada telefónica. No dejes que la timidez sea el obstáculo que te impida rodearte de nuevos amigos, ya que muchas veces las mejores amistades comienzan con el intercambio de unas cuantas palabras y lo demás ¡es historia!

¿Y a ti, te ha costado trabajo hacer amigos en otro país? ¡Cuéntanos tu historia!

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