Los beneficios de comer en familiaNo cabe duda, la hora de la comida en varios países latinos como en México, es todo un ritual familiar, que comienza con los olores que se desprenden de la variedad de guisos que están a la espera de ser degustados por los integrantes de una familia, y que culmina con la tradicional sobremesa, que puede extenderse durante varias horas, después de ingeridos los alimentos. Sin embargo, es triste ver cómo este antiguo "ritual familiar" se está perdiendo cada vez más, no sólo entre las familias que viven en diferentes países de Latinoamérica, sino también, entre las familias latinas que viven en los Estados Unidos.

Dicho tópico, aunque pareciera simple, ha comenzado a llamar la atención de diferentes sociólogos, pues de acuerdo a los estudios que se han llevado a cabo sobre el tema, comer en familia, podría traer beneficios físicos, psicológicos y cognitivos en los seres humanos.

Y es que, el momento en el que todos no sentamos en una mesa para compartir los alimentos, se puede convertir en uno de los mejores escenarios para expresar nuestras emociones, intercambiar nuestras hazañas del día, hablar sobre nuestros éxitos y fracasos; en la intimidad de nuestro hogar y en compañía de nuestros seres queridos, lo cual muchas veces, resulta bastante reconfortante.

Tal es la importancia de mantener la convivencia familiar, durante la hora de la comida, que se han realizado diversos estudios para comprobar los beneficios sociales, físicos y cognitivos de este "ritual familiar". Llegando a la conclusión de que la costumbre de comer en familia, puede hacer que los niños adquieran un lenguaje más amplio, se formen hábitos alimenticios contra la obesidad y corran un menor riesgo de consumir drogas; según lo dio a conocer, el psicólogo social, Isaías Sharon, en su artículo titulado "Los beneficios físicos, psicológicos y cognitivos de cenar en familia".

De acuerdo a los diversos estudios que cita en su artículo, aquellos niños que cenan en familia, tienen un vocabulario mayor que aquellos que no comparten la mesa con sus padres. Asimismo, los adolescentes que desayunan, almuerzan o cenan más veces en su casa, mantienen por más tiempo, buenos hábitos alimenticios. Y no sólo eso, los jóvenes que cenan más veces con su familia, tienen una mejor salud mental, que aquellos que lo hacen menos.

Dicho lo anterior, es importante que los padres, eviten la confrontación familiar durante la hora de la comida o la tensión entre los miembros de la familia, ya que un ambiente hostil podría crear efectos contrarios a los esperados. Así es que, si el ambiente no es el adecuado para comer juntos, déjenlo para otra ocasión, pues recuerden que la hora de la comida debe servir como un escenario de diálogo pacífico y no como un espacio para insultos y confrontaciones.

Así es que, ya lo saben, comer en familia nos puede traer grandes beneficios. No perdamos la costumbre de sentarnos todos en la mesa, con nuestros seres queridos, para hablar con ellos después de un día ajetreado. ¡Hagamos de esta costumbre, un legado para nuestras futuras generaciones!

¿Y ustedes qué opinan, creen que el hábito de comer en familia, se está extinguiendo?

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