Hace unos días, caminando por un bazar al aire libre en Nueva York, me topé con un paraguas hermoso, estampado con docenas de dinosaurios que me pareció ideal para mi sobrino de 7 años. El precio era bastante razonable y la compré de inmediato. Pero resistí el impulso de regalársela en ese momento: al fin y al cabo faltan solo un par de meses para Navidad y pensé que sería genial tener un regalo menos que comprar a la última hora, evitándome las colas, los empujones y la desesperación de no saber qué comprar. Pues resulta que mi "descubrimiento" no es tan original. Son cada vez más las personas que compran sus regalos navideños con muchas semanas de anticipación, ahorrándose muchos dolores de cabeza y -en ocasiones- muchos dólares, pues las tiendas suelen subir sus precios en la época navideña a sabiendas que vamos a comprar. Después del paraguas famoso, encontré una bolsa hermosa para mi hermana; estaba en descuento porque la tienda estaba a punto de cerrar. Esa ya hasta la envolví y esperará pacientemente en mi armario hasta el 24 de diciembre. Ahora sólo faltan unos cuantos y mientras más pronto los encuentre, mejor.
Así que ya lo saben, es bastante sencillo, pero si pueden ir comprando de una vez los regalos de sus familiares y amigos más cercanos, tendrás más tiempo para disfrutarlos en lugar de angustiarte por pensar qué regalarles.




