¿Sabías que los timos que abundan por ahi le cuestan al consumidor promedio unos $810 en apenas seis meses? Pues así es chicas, y eso según la prestigiosa publicación Consumer Reports, que evaluó una serie de timos incluyendo cheques falsos, productos o servicios fraudulentos o robo de identidad durante los primeros seis meses de 2010 y reportados al centro de fraudes de la National Consumers League. ¿Temes ser parte de estos timos? No te preocupes, aquí te decimos, qué hacer si eres víctima de mercancia fraudulenta.

Antes de decirte, qué hacer si eres víctima de un fraude de este tipo, es necesario que sepas cuáles son los timos más frecuentes, para que te protejas de ellos.

Entre los engaños más comunes están los que tienen que ver con la venta de mercancía fraudulenta en Internet. Supongamos que te encuentras una super oferta para una cámara digital en un sitio Web, pero poco después de hacer tu pedido, recibes una llamada de un representante de ventas en línea que te quiere vender un lente extra, un estuche más bonito y otros accesorios. Si te resistes a ese esfuerzo, verás que después, esa cámara que habías pedido ya no está en existencia y simplemente nunca te va a llegar.

Pues este tipo de fraudes encabezó la lista de las quejas y en la primera mitad del 2010 le costó al consumidor promedio unos $930.

Pero, como dice Consumer Reports, no tienes por qué quedarte de brazos cruzados. Verifica muy bien el historial de la compañía donde piensas comprar algo antes de hacer cualquier compra. Una buena forma de empezar es verificando que la compañía en cuestión tiene una calificación en el llamado Better Business Bureau (www.bbb.org), que se dedica a calificar a las compañías con base en su servicio al cliente.

Otra cosa que puedes hacer es optar por pagar siempre con una tarjeta de crédito (y no con efectivo ni cheque). De esa manera, si tu pedido no llega, o bien llega algo que no habías pedido, siempre puedes retar esa compra bajo las nuevas reglas federales que aplican a las tarjetas de crédito. Esto es un poquito menos fácil si usas una tarjeta de débito, aunque algunos bancos ya ofrecen una salvaguarda al respecto.