
El otro día conversaba con mi amiga Susana, la madre de una niña de 12 años, sobre las canciones obscenas que su hija escucha en la radio y de las cuales conoce la letra a la perfección. Esta situación que afecta a los padres de la mayoría de los adolescentes en esta época parece ser inevitable. ¿Cómo proteger a nuestros hijos de la exposición permanente a los medios?
Sí, tal vez puedas restringir los websites que visita en su computadora por medio de los controles paternos (parental controls) y puedas bloquear los canales de televisión para adultos, pero:
-¿Puedes controlar lo que tus hijos miran por Internet o por televisión durante las 24 horas del día?
-¿Lo que escuchan o ven en sus IPods?
-¿Lo que escuchan en la radio?
-¿Lo que escuchan y ven en casa de sus amigos?
-¿Lo que envían y reciben por mensajes de texto por medio de sus teléfonos celulares?
Lo más probable es que hayas respondido "no" a por lo menos una de estas preguntas. Como te darás cuenta, la solución no está solamente en tratar de controlar el acceso de tus hijos a los medios, dado que es imposible, sino, en lograr que entiendan que estas imágenes y mensajes que los bombardean no reflejan por completo la realidad.
¿Cómo conseguirlo?
Primero:
Conversa abiertamente con tus hijos de esos temas que en general te resultan difíciles pero que debes enfrentar. Aprovecha por ejemplo, los momentos en que ves con ellos televisión para hacerles entender que si a alguien le pegan diez trompadas, no se levanta y continúa corriendo entre los autos como si nada. Que después de la primera, ha quedado tan adolorido y desorientado, que difícilmente pueda pararse. O que en la realidad, si alguien ha bebido dos vasos de cerveza y conduce, no tiene los reflejos tan agudos como ese personaje de la película, y que es muy probable que tenga un accidente. O, que si a una niña de 13 años la quieren desvestir tres muchachos de 17, no le resultará ni agradable ni sexy, sino que probablemente quiera correr a los brazos de su mamá.
Segundo:
Intenta que tus hijos ejerzan auto control. Es decir, que aprendan a manejarse y a controlar sus impulsos en situaciones difíciles, donde la ficción (a la que están expuestos a través de los medios) puede teñir la realidad. Esto implica que se rijan por ciertas reglas.
Por ejemplo:
-Si van a tener relaciones sexuales, tanto hombres como mujeres se cuidarán desde la primera vez.
-Nunca se subirán a un auto con alguien que ha bebido al volante (sean ellos los que conducen o un amigo).
-Siempre beberán bebidas que les han servido delante de ellos y que no dejarán sus tragos desatendidos en una barra aún cuando estén con amigos, etc.
La idea es que a lo largo de años, de hablar con tus hijos de todos estos temas, les transmitas suficiente confianza en sí mismos para que, llegado el caso, sepan protegerse solos en la vida real.
Tercero:
Recuerda que eres el padre o la madre y no su mejor amigo. En su búsqueda por sentirse más jóvenes, muchos padres se confunden y hacen grandes esfuerzos por ser los mejores amigos de sus hijos. El esfuerzo por ser "cool" y ser aceptado por sus hijos, les hace olvidar que ellos son los adultos que deben establecer las reglas y los límites y hacerlos cumplir. La idea es que encuentres un balance en la relación con ellos, donde exista la confianza necesaria para que te cuenten sus preocupaciones y la distancia suficiente para que puedas disciplinarlos.
¿Quieres más consejos que te ayuden a orientar a tus hijos? Escucha las recomendaciones de Mariela Dabbah, en estos videos.

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