no te compares
Hola amigas, las personas desarrollamos la tendencia de compararnos con los demás. Parece muy natural, pues crecemos en grupo y desde nuestro propio núcleo familiar convivimos en grupo. Necesariamente entonces, vemos la vida en función de un número determinado de personas que nos rodean desde que somos unos niños.

Es usual, por ejemplo que una de las primeras referencias que hacemos es establecer comparaciones con nuestros hermanos. Aunque en lo personal no viví esas experiencias, al pertenecer a una familia muy pequeña y por no tener hermanos de padre y madre, si he podía constatar que entre primos existían desde pequeños algunas circunstancias competitivas y comparaciones entre ellos, que al final les hacían almacenar resentimientos, tristezas y hasta ciertos enfrentamientos.

A lo largo de los años, -como todas ustedes-, he observado que en el colegio, en la universidad, en el trabajo, en la comunidad, en diversos grupos sociales, existe muchas veces un marcado énfasis entre los individuos en caer en comparaciones y en detectar a priori defectos en otras personas, que luego se convierten en motivo de críticas, divisiones y conflictos. En otros casos, se puede identificar que estas comparaciones derivan en sentimientos de inseguridad, envidia y subestimación propia, cuando se reconoce en otras personas atributos y talentos que quienes hacen la comparación no tienen.

Es definitivamente una realidad, y es así como los seres humanos desarrollamos esa tendencia olvidándonos que cada uno de nosotros somos creaciones únicas de Dios. Somos producidos con un sello especial que no puede ser copiado exactamente. No podemos ser clonados y al ser únicos marcamos diferencias, pero diferencias positivas en nuestra naturaleza interna. Por lo tanto no es necesario plantearse las comparaciones y generar un ánimo de insatisfacción y competencia en el contexto de sentimientos que no son sanos, que por el contrario, suelen ser tóxicos para la convivencia y el bienestar de cada uno.

Algunos tips importantes en relación a las comparaciones son:

1) Recuerda siempre que fuiste creada con una marca única, así como tus huellas digitales son únicas, así eres como ser humano. Fíjate en el reino animal en las cebras, cada una nace con un diseño único de rayas en su piel, ninguna se parece a otra.

2) El hecho de que seas única no significa que no puedas evaluar y analizar cómo son las otras personas y que tienes en común. Incluso como percibes sus talentos y cualidades y también sus debilidades. Creo que el ser humano es perfectamente una fuente de inspiración para otros, pero no busques hacer un ejercicio de comparación destructivo para ti y para los otros.

3) Desecha cualquier sentimiento de envidia y animadversión. Cuando pensamos en la vida de los demás, inmediatamente creemos que ha sido fácil, que es ideal y que en definitiva la pasan mejor que nosotros. Es una percepción totalmente equivocada, pues ni nos imaginamos sus problemas y sus frustraciones. Al pensar en que todo lo han tenido a su favor, puedes generar un sentimiento de egoísmo, antipatía y envidia.

4) Pon por delante una visión por encima de las circunstancias, mirando para adelante y no hacia los lados. Sácale el mejor provecho al equipamiento que Dios te dio y tratando de competir contigo misma para ser mejor cada día.

5) No celebres la desgracia ajena. Todos tenemos caída, en la ley de la vida, cada ser humano enfrentará sus momentos de pruebas. No te conviertas en un juez del infortunio de los demás, aun cuando pienses que lo merecen.

6) No fomentes la competencia entre tu familia, no promuevas entre ellos una guerra para alcanzar resultados o destacarse entre. Estarás sembrando la semilla de la separación y la hostilidad familiar creando heridas difíciles de sanar.

Ten presente que las referencias que tomes de otras personas deben siempre servirte para inspirarte positivamente y para sacar lo mejor de ti misma con un sentido ascendente de integridad personal y bienestar espiritual.

¡Hasta la próxima, bendiciones!