Teresa estaba muy frustrada porque se había auto nominado para un premio que una organización latina estaba dando a 30 personas menores de 30 años que tuvieran logros excepcionales y no la habían elegido. "Conozco a una joven empresaria que recibió un premio parecido y después de eso su negocio recibió ofertas de inversores y oportunidades que hasta ese momento no había recibido," me contó en una conversación telefónica reciente. Como yo fui parte del comité que revisó esas nominaciones tuve la oportunidad de leer un gran número de solicitudes. Para sorpresa mía y de algunos otros integrantes del comité, la mayoría de las personas en lugar de nominar a otros se había autonominado, lo que para mi habla de una obvia necesidad de reconocimiento que muchos están sintiendo en este momento.
Me parece natural que este tipo de sentimientos se hagan más aparentes en una época de tanta turbulencia económica como la actual en la cual todos estamos trabajando más horas por menos dinero y en la que quizá tus posibilidades de quejarte al respecto estén limitadas porque no hay tantos empleos disponibles.
El problema de Teresa – y de muchas otras de las solicitudes que la organización recibió-es que no cumplían con el requisito principal de que la persona se hubiese destacado en forma excepcional y esto también puede ser parte de la razón por la cual tú misma no estés recibiendo el reconocimiento que buscas.
Al estar tan inmersos en una cultura cada vez más narcisista y que valida la superficialidad es fácil confundir el significado de "logros excepcionales". Cuando ves personas con poco talento (o con logros que tú consideras que son significativamente menores a los tuyos) convertirse en celebridades de la noche a la mañana, es lógico pensar que los estándares han bajado cuando se habla de "logros excepcionales".
Pero en el fondo, a nivel laboral, las compañías aún necesitan individuos que persigan la excelencia y trabajen bien; que excedan los niveles de desempeño que se espera de ellos y que se anticipen a las necesidades de sus jefes. En otras palabras: que alcancen logros excepcionales. Y si tú te quedas pegada con la nueva definición del término que parece estar en boga en ciertos ambientes del entretenimiento y la farándula, (una definición más alineada con "alguien que hace mucho ruido sobre temas poco relevantes") puedes terminar frustrada como Teresa.
En lugar de quedarte en esa situación, lo mejor es revisar qué has logrado hasta ahora y en qué sientes que realmente mereces ser reconocida. Si descubres que en efecto, tienes un desempeño excelente en ciertas áreas, crea una estrategia para traerlas a la atención de tus jefes y colegas. A veces, es tu propia modestia la que te lleva a no promocionar tus logros.
Si por el contrario, tu exploración te demuestra que aún no tienes suficientes logros para merecer un reconocimiento, piensa y en qué áreas no has tomado suficientes riesgos o en qué áreas podrías adquirir mayor formación para obtener éxitos más significativos. A veces, puedes quedarte estancada en tu trabajo porque la falta de interés en tu ocupación te quita todo estímulo por encontrar un nuevo desafío. Si este es tu caso, explora un poco qué te apasiona y fíjate la manera en que puedes inyectarle más pasión a lo que haces o cómo puedes convertir tu pasión en tu carrera.
Verás que si en lugar de pensar en la falta de reconocimiento de terceros te concentras en llevar tu desempeño a un nivel de excelencia y en aprender a hablar de tus logros con tus jefes y colegas, obtendrás mejores resultados en menor tiempo.
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