como afectan malos habitos
Amigas, sin darnos muchas veces cuenta desarrollamos una variedad de actitudes y comportamientos que caracterizan nuestro desempeño diario y que nos llevan a disfrutar de una vida plena y equilibrada o que por el contrario nos conducen a enfrentar nuestra existencia con desacierto y descontrol. Estos comportamientos y actitudes es lo que conocemos como hábitos personales. Hoy quiero compartir con ustedes sobre los hábitos negativos, los cuales se apoderan en gran parte de nuestro comportamiento y nos alejan de un propósito de vida afable, esperanzador y gratificante.

Los hábitos negativos constituyen un alimento venenoso para el espíritu y generan consecuencias lamentables en las personas y también en quienes los rodean. Se convierten en elementos que controlan el comportamiento de las personas logrando ejercer una dependencia enorme en la conducta humana. Como he sostenido en distintas oportunidades, estos enemigos del bienestar de los individuos, surgen como consecuencia de la transmisión genética, de la crianza, de circunstancias o eventos difíciles y también por generación propia en la personalidad y el temperamento de cada quien. Veamos algunos ejemplos de hábitos perjudiciales, los cuales son bastante comunes en individuos, sin importar sexo, edad, nivel de educación, etc.

1) El habito de ejercer un culto supremo a sí mismo.

Este representa uno de los comportamientos típicos que caracteriza a muchas personas y que implica una apreciación exagerada de persona a si misma a lo que es y a quien es. En otras palabras es una autoestima sobre dimensionada de la persona misma y de su características que lo convierte en un ególatra practicante de un culto a su propio yo. Aunque es sabido y está comprobado que los seres humanos necesitamos manejar y desarrollar la autoestima personal, es también totalmente cierto que nuestro nivel de autoestima debe estar equilibrado y ser proporcional a nuestro compromiso de vida y al contexto social en el cual nos desenvolvemos.

Caso contrario el exceso de dicha autoestima desbordará nuestros sentimientos y desdibujará nuestro desempeño abrigando en nuestra personalidad características nefastas, tales como la prepotencia, el egoísmo y el sectarismo. El mal hábito de rendirnos pleitesía personal nos aleja de la sana convivencia y nos bloquea en el proceso de aprendizaje y en la asimilación de experiencias en la vida. Quien llena su personalidad de tal condición, pierde también la capacidad de discernir, de debatir y de alguna manera se aísla en un mundo en que la realidad se nubla y la subjetividad conquista espacios insospechados.

2) El hábito de practicar la obstinación y la intolerancia.

Mientras más grande es nuestro universo, más compleja puede ser la convivencia humana. Vivimos expuestos a grandes desafíos y el stress ocupa un lugar lastimosamente preponderante. Los grupos humanos se extienden, crecen, se multiplican y se diversifican y aun dentro del mundo global en el que vivimos, el contraste y las diferencias forman parte del ejercicio diario de subsistir. Hay personas que desarrollan el hábito de ser obcecados, convirtiendo en dificultades las prácticas elementales de vida. Son personas cuyo nivel de aceptación por las otras es elevadamente pobre y cuyo desenvolvimiento se orienta primordialmente a no converger y a no sumar en la búsqueda de la armonía y en el logro de soluciones a situaciones y circunstancias de la vida común.

Quienes practican este hábito, pierden paulatinamente el sentido de pertenencia al grupo familiar o social al cual pertenecen, porque además de auto excluirse, generan rechazo e incomprensión por parte de los demás.

Otra característica de estos individuos es que a través del tiempo transforman su obstinación en ira y frustración y convierten su intolerancia en agresión o persecución de quienes los rodean.

3) El hábito de cerrar los oídos y no escuchar a los demás

El tercer hábito tóxico para los seres humanos es el que desarrollan las personas que como consecuencia de los dos primeros, cierran el canal auditivo y sencillamente no oyen lo que sucede en el mundo y alrededor de ellos. Son personas que se consideran dueños de la verdad absoluta y que terminan subestimando las opiniones de los otros, así sean estos miembros de su familia. Lamentablemente estas personas dejan de nutrirse del mundo exterior y logran edificar murallas que los separan de la realidad, de la experiencia y del conocimiento necesario para llevar una vida orientada al logro y al equilibrio.

Normalmente quienes padecen de este mal, son personas que hablan en exceso y centran su nivel de comunicación en sus propias historias dominando el escenario donde se encuentren. Son personas que apagan la audición y apartan la atención cuando otros intervienen, porque de antemano no consideran importante la comunicación de otros, ellos lo saben todo. Este hábito puede generar grandes confusiones y graves distorsiones en la existencia de quien lo práctica, también contribuye a generar desconfianza y a su aislamiento del grupo en el cual se desenvuelve.

Estos tres hábitos representan tres grandes debilidades para las personas y se convierten en fuertes amenazas para el bienestar de su vida. Es importante reflexionar y ver si alguno de estos casos está interviniendo en tu proceso de crecimiento para tomar de inmediato la decisión de cambiar y sanar, porque estos hábitos envenenan la vida de las personas que lo tienen.

Todos los días es una gran oportunidad para recomenzar y ser mejores esa es la clave. No es estar mejor, Es ser mejor cada día que pasa y esto te llevará a vivir y a estar mejor cada día de tu vida.

Hasta la próxima, ¡bendiciones!