susana braun mujeres como yoSusana Braun es una de las casi cincuenta capellanes que asisten a la Prisión Turner Guildford and Knight de Miami-Dade County. Voluntaria desde el año 2005, cada domingo conversa con un grupo de mujeres privadas de libertad sobre la palabra de Dios y la vida a través de lecturas bíblicas. Cada Navidad, desde hace al menos quince años, un grupo de voluntarias entran a prisión para entregar regalos a todos los presos, mujeres, hombres y juveniles, incluidos los oficiales. Susana Braun nos cuenta su experiencia como voluntaria en prisiones y nos explica cómo son estas mujeres.

Susana nació en Buenos Aires, Argentina, en una familia numerosa muy tradicional que, como al resto de la sociedad de aquella época, le costó asumir el divorcio de un familiar. "Fui la primera generación de mujeres divorciadas. Hace 24 años el divorcio no era moneda corriente. La sociedad te apartaba y señalaba. Sufrí las consecuencias de mi decisión a nivel familiar y social. Saqué a mi hijo adelante, un excelente dibujante a punto de licenciarse en animación", cuenta Susana. Llegó a Miami, hace diez años y desde entonces trabaja en Fortune International Realty Key Biscayne, un trabajo que le permite "ayudar profesional y emocionalmente a la gente que está perdiendo sus viviendas".

Entró en una cárcel por primera vez en el 2005, en Miami, tras graduarse de capellán. Sintió el típico miedo al escuchar las puertas cerrarse a su paso. "Son los prejuicios de las películas, ese temor a que las puertas no se vuelvan a abrir, a quedarse dentro de la cárcel. El miedo al entrar en una prisión desapareció cuando aprendí que Dios abre puertas que nadie puede cerrar y cierra puertas que nadie puede abrir"¨.

La tarea de Susana Braun consiste en llevar consuelo y atender las necesidades espirituales de
las mujeres encarceladas. No se involucra en la vida privada de las internas por seguridad porque "la prisión Turner Guildford Knight es una cárcel de pre-sentencia, a la espera del juicio definitivo. Los capellanes no podemos involucrarnos en los casos judiciales de estas mujeres, primero porque no estamos allí para ejercer como abogados sino para brindar estudios bíblicos, y segundo por un tema de seguridad personal. No cruzo la línea con ellas, pero muchas veces la voz se me entrecorta", explica.

Es una tarea ardua ganarse la confianza de estas mujeres. Algunas de ellas, un grupo de unas treinta, no se lo pusieron fácil. Pasó por un período de adaptación siempre cumpliendo las reglas, sobre todo las no escritas. "Tuve que ganarme mi derecho a piso. Son mujeres que provienen de hogares y/o relaciones disfuncionales, violentas...tal vez han sido abusadas siendo niñas y han sido marginadas por sus propias familias. Tampoco han tenido las oportunidades y las herramientas que hemos tenido muchas de nosotras para poder salir adelante y han tomado las decisiones equivocadas, tocando fondo, terminado presas, esperando ser sentenciadas y resignadas a pasar un largo tiempo encerradas¨, cuenta Braun.

El momento más esperado del año en la cárcel es la Navidad, junto con el Día de Acción de Gràcias y Año Nuevo

Dice Susana que "estos son los días más tristes en la prisión. Es una experiencia única para todos. Un mes antes los voluntarios pedimos donacionesde dinero y/o golosinas, caramelos, barras de chocolate, paquetes individuales de papas fritas, paquetes individuales de galletitas dulces y/o saladas. Durante un día entero empaquetamos en bolsitas trasparentes regalos para todos. Incluso escritores cristianos nos donan literatura. Vamos armando cada una de las bolsitas hasta completar las 1,250. Después de 14 horas sin parar dentro de la institución, cuando acabas el sentimiento es increíble".

Sin lugar a dudas quienes más esperan ese día son los reclusos: hombres, mujeres y, sobre todo, los juveniles, chicos varones de 13 a 17 años. Todos están más que dispuestos a romper por un día con la soledad y la depresión. "Dios nos usa como voluntarias para recordarles a los presos que no están solos, que El se acuerda de ellos. Algunos de ellos sus familiares ni siquiera se acuerdan de ellos. No olvidemos que a partir de Thanksgiving y luego Navidad y Año Nuevo, son fechas muy fuertes para todos a nivel emocional y psicológico, tanto para los que están detenidos como para los que estamos libres. Muchos de ellos no tienen visitas nunca y tienen pensamientos de suicidio. Para los detenidos entregarles la bolsita con los libros supone sentirse menos solos, sienten que son importantes para alguien. Para los oficiales, que conviven diariamente en ese ambiente, es un momento emocionante también porque cuando nos toca repartir las bolsitas a cada preso, ese gesto rompe con lo que significa una cárcel en sí misma", reflexiona.

La parte más difícil del día llega al entrar en la planta de los juveniles

"Para mí es muy fuerte entregar la bolsita a los juveniles. Pienso que podría ser el hijo de cualquiera de nosotras. Son niños que los padres no se han ocupado de ellos debidamente. Pienso que una mala compañía o estar en el lugar equivocado siendo tan chiquito ya no tiene vuelta atrás. Ya tiene un récord, un expediente, para toda la vida. Son niños que cuando les damos la bolsita, los abrazamos y besamos lloran. Nos afecta a todos hasta los oficiales que están en contacto diario con una realidad violenta. Cada año le pido fuerzas a Dios cuando entro a estas unidades porque la idea es que yo les lleve consuelo y no al revés", se emociona Susana.

Braun no se cansa de repetir cada domingo que "deben confiar en Dios, que no están solas. No sé sabe ni cómo ni cuándo Dios proveerá, pero les digo que estén seguras que está trabajando por y para nosotras. Dios nunca llega tarde, pero tampoco temprano. Hay palabras que cobran sentido durante nuestro tiempo de espera: Confianza, fe y paciencia".

Todas estas mujeres se enfrentan día a día a los mismos miedos. Algunas se arrepienten del camino elegido. No todas conseguirán reinsertarse de nuevo en una sociedad que ni perdona ni olvida en la mayoría de los casos. "En varias mujeres he visto una gran transformación, de arrepentimiento profundo. Chicas que han pasado de la mirada de resignación a la mirada de esperanza, de la mirada de miedo a la de confianza. Entonces te das cuenta que esas chicas tienen potencial y pueden reinsertarse perfectamente en la sociedad y conseguir un trabajo a través de las agencias del estado encargadas de entrenarte para una reinserción social y laboral. Otras en cambio han caído en la droga y han usado y abusado de ellas de tal manera que las mismas han afectado su cerebro y su cuerpo, haciéndoles muy difícil encontrar trabajo. Y luego están las que caen una y otra vez y no consiguen levantarse", reflexiona Susana.

Les deseamos ¡Feliz Navidad a todos! y que el espíritu navideño les acompañe todo el año.

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