falta de deseo sexual
Como no somos ni máquinas ni robots que funcionan al apretar un botón, es comprensible que no siempre estemos listas para aceptar de buen grado una invitación amorosa. Pero cuando el "no" deja de ser excepción y se convierte en regla, hay que buscar la causa para proteger la salud propia y la salud de la relación de pareja. ¿Te pasa algo parecido?

Hay razones muy legítimas para decir que no al encuentro amoroso, pero si la negación proviene de una falta de deseo persistente y una ausencia total de fantasías sexuales, entonces los especialistas tienen un nombre para la condición: deseo sexual hipoactivo, la forma más común de falta de satisfacción sexual en las mujeres.

Este trastorno ni llega por sí solo, ni se va por sí solo tampoco. Es muy importante recibir atención médica, primero para determinar qué lo está causando y segundo, para resolverlo.

Muy frecuentemente se debe a causas psicológicas y a conflictos dentro de la relación de pareja que se han ido acumulando sin resolverse: frustración, enojo, resentimiento, falta de comunicación y de intimidad emocional satisfactoria. En ese caso, la primer opción de tratamiento para la mujer y su compañero (quien es parte del problema y por tanto, de la solución) es la consejería de pareja y la terapia emocional.

Pero la falta de deseo crónico también puede tener causas físicas o relacionadas con el estilo de vida. Por ejemplo, una madre con varios hijos, que está exhausta por el exceso de trabajo fuera y dentro de la casa es incapaz de relajarse, nunca encuentra suficiente energía para pensar, realizar y disfrutar el sexo. Otras veces, la causa está relacionada con alguna condición médica.

Veamos algunas:

Ciertos medicamentos: algunas medicinas recetadas para la presión alta (hipertensión), algunos antidepresivos e incluso (a veces) la píldora anticonceptiva, interfieren con el deseo sexual, la estimulación y el orgasmo ya que alteran el equilibrio de las hormonas sexuales y los neurotransmisores. Para que tengas un ejemplo concreto, los antidepresivos conocidos como inhibidores de recaptación de serotonina combaten la depresión aumentando la producción de serotonina, pero ésta tiene como efecto secundario, en algunas personas, la disminución del deseo sexual.

La menopausia: la llegada de la menopausia, ya sea por causas naturales o a consecuencia de una cirugía (cuando se quitan los ovarios), se caracteriza por la disminución gradual (en el caso de la menopausia natural) o la disminución súbita (en el caso de la cirugía) de las hormonas: estrógeno, progesterona y testosterona. Los niveles más bajos de testosterona, en particular, pueden llevar a un descenso del deseo sexual o libido ya sea gradual o repentino. El tratamiento convencional de reemplazo hormonal a base de estrógeno y progesterona para aliviar los síntomas de la menopausia también puede empeorar la situación porque el estrógeno aumenta una proteína en la sangre que se adhiere a la testosterona y reduce todavía más sus niveles en el organismo.

La depresión: uno de los síntomas más comunes de la depresión es la disminución del deseo sexual. La falta de interés y energía para el sexo, a su vez, aumenta todavía más la depresión. El tratamiento para la depresión puede incluso contribuir al problema, ya que muchos antidepresivos como el Prozac, Paxil y Zoloft tienen entre sus efectos secundarios la pérdida de la libido.

La distimia: es una condición muy parecida a la depresión pero con síntomas mucho más leves que no es fácil de diagnosticar porque la persona puede funcionar con ella. Pero una mujer con distimia se puede sentir sola, aislada y abrumada. Estos sentimientos, cuando se experimentan a nivel crónico, pueden llevarla al aislarse de las actividades sociales que disfrutaba antes y a evitar el encuentro íntimo con su pareja.

Si te encuentras en un caso similar y sospechas que tu falta de deseo se podría deber a un problema físico, es muy importante que consultes con tu médico para determinar la causa. Si te han extirpado los ovarios, será necesario evaluar tus niveles de testosterona haciendo exámenes de sangre (por debajo de los 20 nanogramos por decilitro definitivamente afecta tu vida sexual), o reconsiderar los efectos de tu terapia de reemplazo hormonal si estás atravesando por la menopausia. Tu médico también puede ayudarte a cambiar tu antidepresivo por otro que no reduzca tanto la libido (como Celexa, Wellbutrin, Buspar, Serzone o Effexor).

Lo más importante es acudir al médico y no sentarse a esperar a que las cosas se resuelvan por sí solas. Eso nunca ocurre y solamente empeoran. Un simple cambio de medicamentos, tomar otros o varias sesiones de terapia de pareja pueden darle un cambio radical a tu vida y a tu relación de pareja. ¡Actúa ya!

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