Desafortunadamente (para mí, claro está) este titular no es genérico, ni intenta hablar de una situación imaginaria. Me pasó a mi. El fin de semana, sí, el mismo fin de semana en que medio planeta se disponía a ver el Súper Bowl, yo me lo pasé al teléfono con Citibank y tratando de ver qué más se habían gastado los rufianes que se hicieron con mi información. Me explico mejor: el viernes por la noche, salí a tomar un trago con una amiga y pagué la cuenta con mi tarjeta de débito. El total no era mucho; fueron como $37 dólares, pero por alguna razón que todavía desconozco, me hice a la tarea de checar mi estado de cuenta online el mismo domingo por la mañana. Resulta que horas después de ese cargo de $37 del viernes, alguien (no yo, obviamente) había gastado unos $187 en una cervecería de Hoboken, Nueva Jersey. Yo vivo en Manhattan y creo que la última vez que fui a Hoboken fue hace como 5 años.
Inmediatamente llamé a mi banco y, para ser honestos, el servicio fue espectacular. Citibank en cuestión de segundos bloqueó mi tarjeta y me envió una declaración jurada vía electrónica en la que tenía que afirmar que yo no hice ese cargo en Hoboken. El tema es que el cargo está bajo investigación y si bien mi tarjeta está desactivada, parece que mi cuenta no corre más peligro. (Además, debo decir que tan pronto envié un twitt sobre mi situación, @Citi me respondió inmediatamente, ofreciendo cualquier otra ayuda adicional que pudiera yo requerir).
Lo gracioso es que siempre tuve mi tarjeta en mi poder (y sigue aquí en mi cartera, aunque ya no funciona) Y es que no es que se la hayan robado físicamente, sino que cayó en manos de alguien (no sé quién) que la clonó... Pues sí, chicas la clonación es algo que yo siempre pensé que le ocurría a los demás pero a mi, jamás.
Aprendí en pocas horas y luego de leer mucho que la clonación de tarjetas es cada vez más frecuente y lo peor del caso es que es uno de los fraudes más fáciles de llevar a cabo. Una de las formas más comunes de clonación es cuando en un restaurante el mesero o mesera copia nuestra información a la hora de pagar. Tal vez lo mejor sea empezar a pagar en efectivo o asegurarse que el mesero o mesera esté siempre a la vista.
Ah, y el problema no se limita a EE.UU. Según este artículo reciente, es una plaga cada vez más común en México.
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