Mayoria de edad
La mayoría de edad es un tema ampliamente tratado en las telenovelas, los noticieros y las series de televisión, pero lo relacionan más bien con las leyes que permiten o no tener relaciones sexuales. Esto es importante, pero se obvia la complejidad de la mayoría de edad y el empeño de muchísimos padres de que los hijos cumplan 18 años (en algunos países hispanos es 16) para que se independicen, se vayan de la casa y no mantenerlos más.

A eso añadimos el apoyo que recibe de los tribunales el padre divorciado porque el hijo tiene ya 18 años, y parece que automáticamente dejara de comer y estudiar cuando los padres se divorcian. Papá no está obligado a contribuir económicamente, y como el honor y el deber moral son tan escasos en nuestros días, el joven o la joven se quedan a mitad de camino en su preparación para la vida, dejando a mamá y a los préstamos toda la carga de consolidar su futuro.

Las leyes confunden a cualquiera en cuanto a los derechos de los jóvenes porque no hay uniformidad en el concepto de mayoría de edad. Hay una edad que les permite conducir un auto, otra que les permite consumir alcohol, otra para votar, otra para tener relaciones sexuales, otra para ser juzgado como adulto, otra para casarse y otra para valerse por sí mismo sin ayuda de los padres.

Si se considera adulto a un joven de 18 años, ¿debemos suponer que papá y mamá hicieron tan bien su trabajo de crianza, que ese adulto está listo para enfrentarse a la vida? Pues no, porque cada ser humano madura a su paso. Además, a menos que sea un genio en términos académicos, a esa edad ni siquiera ha empezado a estudiar universidad o un oficio. Todos sabemos que en este tiempo no se consiguen trabajos bien remunerados con solo una escuela superior.

Los padres que pretenden que los hijos se independicen a los 18 años, ¿dedicaron esos 18 años a criar a sus hijos con los conocimientos y los valores morales necesarios para enfrentarse a la vida? Esos padres, ¿recuerdan dónde estaban y qué hacían a esa edad? ¿Eran maduros y sabían administrar el dinero? ¿Ganaban lo suficiente para mantenerse? Porque siendo realistas, de eso se trata: de que el hijo, cuando se vaya de la casa, tenga las herramientas para sobrevivir social y económicamente.

En mi casa, la definición de mayoría de edad no se basaba en derechos, sino en la capacidad de enfrentar las obligaciones de la vida. La edad a la que tu hijo tenga la capacidad para irse y hacer su propio "nido" no la dictan las leyes, sino la crianza y las herramientas que tú como padre o madre le hayas dado para que él, en el momento apropiado, deje de depender de ti.

TE PREGUNTO...

1. ¿Le diste o le estás dando una crianza que le permita administrar su vida correctamente, protegerse a sí mismo y escoger lo mejor para él o ella?

2. ¿Te estás asegurando de que termine una educación que le permita conseguir un buen empleo o practicar una profesión o un oficio, para que se mantenga económicamente de una manera decorosa y contribuya a mantener a su familia? ¿O de verdad crees que a los 18 años de edad una persona, en el mundo de hoy, puede conseguir un buen empleo y mantenerse, sin haber completado una educación?

Querer deshacerte pronto de tus responsabilidades y del deber del amo, a costa de la mayoría de edad, solo te va a causar lo siguiente:

1. Un hijo que opte por ser traficante de drogas o delincuente porque no tiene educación ni formación moral para otra alternativa.

2. Un hijo inteligente o con mucho talento (o ambos), desperdiciado en un empleo donde no le pagan lo suficiente para sobrevivir, mucho menos mantener a una familia.

3. Un hijo que se esfuerza, se endeuda para estudiar y logra una educación, pero siente que su padre le abandonó en un momento crítico de su vida.

4. Un hijo infeliz, sin sueños ni aspiraciones, porque no tiene dinero ni apoyo para mejorarse a sí mismo y vivir mejor.

5. Un hijo a quien el dinero no le da para cubrir sus gastos y su presupuesto es tan escaso que tiene que ir a tu casa a comer, o tal vez llevar a su familia a comer allí

Es mejor para todos hacer completo el trabajo, durante el crecimiento de los hijos y más allá de la mayoría de edad. No es que críes a un ser dependiente que pretenda vivir de ti toda su vida. Se trata de formar con él un equipo de apoyo emocional y financiero, en la medida de tu alcance, para que estudie y se forje una vida propia. Entonces cuando se independice, no te va a necesitar financieramente ni lo verás tocando a tu puerta con problemas ni morales, ni económicos.

Tu paz mental y su preparación para la vida pueden tomarte tiempo y energía un poco más allá de los 18 años, pero es mucho mejor para ti y para él, que soltarlo a una vida incierta por una comodidad ilusoria para ti, que puede traer a ambos las peores consecuencias.

Las leyes del gobierno de cualquier país están para respetarlas. Pero hay leyes de buena crianza y responsabilidad paterna y materna, que te corresponde a ti crear y cumplir.

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Escritora, periodista y editora con más de treinta años de experiencia. Su educación formal es en psicología y comportamiento humano. Autora del éxito internacional 'Necesito a Papá: el grito de una sociedad sin padre', publicado por la editorial Casa Creación. Distribuido a nivel mundial, el libro es el primero escrito en español sobre la ausencia paterna en el hogar, sus consecuencias y soluciones propuestas. Conferenciante de temas de familia, ausencia paterna, bienestar de la mujer y relaciones humanas. Ofrece consejos en su segmento semanal "Hablemos de Papá" todos los martes a través de la emisora internacional CVCLa Voz (Facebook Ofelia Pérez, Twitter OfeliaP).

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