Hoy día l@s espos@s buscan innovar sus relaciones maritales con cosas que tal vez podrían ser un poco más abiertas de lo que nuestra mente es. Si la pareja lleva varios años de relación es muy probable que de repente necesiten un giro que cambie tanto la rutina sexual como la marital.Entonces vienen las propuestas "indecorosas" en las que a veces el o ella desean dar un paso más en el nivel sexual para revivir su energía y satisfacer otras necesidades que tal vez ya no sean las más "tradicionales"dentro de una pareja y aparece una propuesta swinger.


Si estás considerando una cirugía plástica, antes de tomar la decisión, te invito a reflexionar sobre tus verdaderas intenciones para dar un paso tan serio. Ponerte bajo la cuchilla implica grandes riesgos físicos, sicológicos y económicos. Si alguna de las siguientes premisas es parte de tus motivaciones para hacerte una cirugía, te sugiero no hacerlo.
Nuestra mayor barrera hacia la libertad es algo que nace en la esencia de nuestra cultura, generación tras generación. Es tan poderoso que nos impide tomar riesgos para nuestro propio mejoramiento. Como resultado, también se frena el mejoramiento de nuestras familias, nuestras comunidades y nuestro mundo. Nos impide descubrir nuestros sueños, pasiones y propósito en la vida. No es algo que el gobierno o la sociedad nos ha impuesto; existe en nuestra cultura.
Si crees que ser infiel es sólo un problema de hombres estás equivocada. La brecha que antes existía entre el porcentaje de hombres versus mujeres infieles se está cerrando cada día más. Aunque nadie sabe con exactitud cuantas mujeres casadas han sido infieles (algunos porcentajes varían de 30-60 por cierto de mujeres que han sido infieles versus 50-70 por ciento de hombres), lo cierto es que si una mujer no está satisfecha con su relación actual tiene las mismas oportunidades y posibilidades de ser infiel que un hombre.
Las personas que han sido infieles y permanecen aún con la pareja a quien traicionaron, les pasará por la mente la idea de confesarles o no su traición o infidelidad. Si es tu deseo confesarlo, por aquello de que no puedes engañarl@ o ser desleal, será momento entonces de que hagas un análisis más profundo para ver pros y contras de confesar o no tu falta.
En nuestra cultura, el orgullo es una característica muy bella que nuestros padres, madres, hermanos y hermanas nos inculcan. Une a nuestras familias y lleva un cierto nivel de respeto. Pero cuando ese orgullo es llevado a extremos o es usado contra nuestras madres y hermanas, se convierte en algo destructivo para nuestras hermanas, nuestra cultura y para nosotros mismos; se convierte en un orgullo tóxico.




























